PERSPECTIVAS POLÍTICAS DEL URUGUAY EN AÑO ELECTORAL.
Por Carlos Defazio desde Montevideo para el Instituto Fernando Santi

Luego del primer gobierno de izquierda del Frente Amplio se aproximan los comicios electorales de elecciones internas en Junio, con vistas al sufragio de Octubre.

El sistema electoral uruguayo, luego de la reforma constitucional del 1996, dispone las elecciones internas con voto abierto no obligatorio, y las nacionales, con voto obligatorio, en dos instancias: una primera en octubre, donde se eligen representantes parlamentarios y candidatos presidenciales, y otra posible segunda vuelta, o ballotage, en noviembre, en el caso de que el candidato más votado no haya superado el 50 % de los votos o haya mantenido una distancia de diez puntos porcentuales con relación al segundo. La constitución uruguaya no permite la reelección presidencial.

Las encuestas de opinión vaticinan un triunfo del Frente Amplio, (con intención de voto de entre el 46 a 48 %), sobre el Partido Nacional (33-35%) y el Partido Colorado (7-10%) contando con un margen de indecisos del 8 %.

La expectativa principal estriba en ver si el FA consigue el triunfo en primera vuelta, lo cual adquiere importancia no sólo por la Presidencia, sino más bien por lograr la mayoría absoluta en las cámaras parlamentarias, aspecto necesario para asegurar su gobernabilidad.

Dentro de la coalición Frente Amplio, la que aglutina a grupos diversos de izquierda (PS, PC, Vertiente Artiguista, Movimiento de Participación Popular (Tupamaros), Asamblea Uruguay,
Nuevo Espacio, entre los principales), se vislumbran tres candidatos a Presidente para las elecciones internas de Junio.

Uno, José Mujica, ex ministro de Agricultura, líder histórico del MLN (Movimiento de Liberación Nacional, Tupamaros), ex rehén de la dictadura, el cual goza de gran arraigo popular por su estilo totalmente alejado de los formalismos y protocolos típicos de la clase política.

Otro, Danilo Astori, ex ministro de Economía, ex decano de la Facultad de Economía , antes de la intervención de la dictadura, hombre de confianza del Presidente Vásquez,.

Un tercero, Marcos Carámbula, médico de militancia original en el Partido Comunista durante la dictadura, y actual Intendente del Departamento de Canelones, cercano a Montevideo, como independiente dentro del Frente Amplio.

Las diversas encuestas, arrojan una preferencia marcada hacia Mujica del electorado, en torno al 50 %, sobre Astori (35-38%), y Carámbula (10-14 %). Mientras que la clase media y media baja prefieren en mayor medida al primero, las clases medias altas de formación profesional universitaria optan por los segundos.

En los partidos tradicionales la situación es la siguiente:

Dentro del Partido Nacional, o Blanco, el candidato Luis A. Lacalle, ex Presidente (1990-1995) de centro derecha, afín a los sectores católicos conservadores y a las políticas liberales, supera en estimaciones de votos con el 50 % a su contrincante, el Senador Jorge Larrañaga, ex Intendente del Departamento de Paysandú, de orientación algo más centrista, quien recoge de acuerdo a las estimaciones de las encuestas, el 44 % de las preferencias de los electores blancos.

Dentro del histórico gobernante Partido Colorado, hoy en plena decadencia, el candidato Pedro Bordaberry, hijo del ex mandatario dictador y golpista Juan María Bordaberry (1972-1976),presidente electo que diera el golpe de estado el 12 de Junio de 1973 junto a las fuerzas armadas y otros civiles, reúne las preferencias del 65 % del electorado de dicha agrupación, por sobre los otros candidatos (Luis Hierro, ex Senador y Vicepresidente, del Foro Batllista afín a Sanguinetti, o Amorín Batlle, de la Lista 15, afín a Jorge Batlle.).

Como hecho significativo de análisis socio- político, cabe destacar finalmente el proceso histórico por el cual el electorado del Partido Colorado, que a comienzos del siglo XX, componía sus cuadros de los inmigrantes, intelectuales, y clases medias urbanas del país, ha perdido definitivamente su arraigo entre tales capas de la población, las cuales se han pasado progresivamente al Frente Amplio, que recoge actualmente el legado socio- democrático y los ideales del Batllismo de José Batlle y Ordóñez, tan cercanos a la izquierda tradicional (de hecho fue éste Presidente quien acogió a los anarquistas y socialistas expulsados de Europa y de la Argentina).

Principios sociales como  la defensa del Estado, su laicidad, la protección de los sectores desprotegidos, y las plenas libertades de pensamiento.

Actualmente, los Colorados solamente mantienen de “Batllistas” su denominación formal, ya que las políticas aplicadas por Sanguinetti y Jorge Batlle, en sus períodos presidenciales a posteriori del retorno de la democracia, mostraron un claro sesgo de derecha.

En cambio, el Partido Nacional, o Blanco, defensor de las tradiciones, y afín a los sectores, por un lado latifundistas, y católicos, y por otro, a las capas populares de la campaña oriental, ha sabido mantener dicho electorado a través del tiempo.